jueves, 23 de junio de 2022

Flush, flush...¡flushing! ¿El nuevo baile del verano?


¡Y todos hacemos fluuush, flushiiing! Se nota que viene el verano y ya tenemos ganas de bailar ¡lo que sea! Pues no, hoy no bailaremos (aún) sino que hablaremos del lavado (flushing) de  vías periféricas usando jeringas precargadas de suero salino. Esta es la pregunta que nos hacía José Luis. Específicamente nos preguntaba ¿Existe alguna evidencia o guía de práctica clínica que recomiende,  el uso de las jeringuillas precargadas de SF en la canalización y mantenimiento de vías venosas periféricas

A ello que vamos, con el ritmo en el cuerpo!

Fuente: publicdomainpictures.net

Bancos de preguntas

Encontramos una entrada en Preevid muuuuuy antigua (del 2006, ahí es nada), en la cuál nos habla sobre el uso de las jeringas con suero salino para el lavado del catéter venoso central. En ese momento nuestros compañeros de Preevid no encontraron evidencia sobre el uso de jeringas estériles precargadas de suero fisiológico, en este caso para las vías de acceso venoso central. También ha llovido mucho desde entonces, así que vamos a tener que buscar algo un poco más reciente, que seguro que encontramos.


Guías de Práctica Clínica (GPC)

Guisalud, como siempre nuestra primera parada. Buscamos directamente la Guía de Práctica Clínica sobre Terapia Intravenosa con Dispositivos no Permanentes en Adultos, publicada en el 2014. Esta GPC, que ha sido muchos años un santo grial de la terapia intravenosa en nuestro contexto, ha caducado...¡Ohhh! Pero bueno, esperando a ver si se actualiza, podemos echar un vistazo sobre qué nos decía sobre el lavado de los catéteres:

  • Sobre la fijación y sellado de la vía: se aconseja el sellado de las vías venosas con suero fisiológico (SF) o solución de heparina sódica tras finalizar el lavado de las mismas con el fin de disminuir el riesgo de oclusión (√ recomendación de buena práctica).
  • Sobre los aspectos relacionados con el uso compartido de vías: tras la toma de muestras se aconseja el lavado de la vía con suero fisiológico, en cantidad de, al menos el doble del volumen del catéter, con un mínimo de 10 ml (√ recomendación de buena práctica). 

Como vemos, aunque sí que nos mencionan el lavado del catéter venoso periférico, no nos especifican nada sobre el uso de las jeringas precargadas.

Seguimos buscando GPC de nuestro contexto y hoy os traemos un recurso nuevo: las Guías de Buenas Prácticas que podéis encontrar en el Centro español para los Cuidados de Salud Basados en la Evidencia (CECBE). Este organismo ha querido acercar la evidencia en cuidados traduciendo las guías elaboradas por Registered Nurses' Associacion of Ontario (RNAO). ¿Y que encontramos aquí? Pues nada más y nada menos que...La Guía de Buenas Prácticas de acceso vascular publicada en 2021...¡en castellano! No obstante, después de echarle un vistazo,  aunque es un muy buen recurso sobre acceso vasculares, no hace referencia al lavado del catéter, ni al uso de jeringas precargadas. 

En fin, sigamos adelante. La  vuelta rápida que hacemos por los metabuscadores GIN y BIGG no nos da ningún resultado. Tampoco encontramos nada que nos interese en NICE (Reino Unido) ni en AHRQ (de EEUU).

Mira que a veces nos cuesta encontrar evidencia sobre un tema...Pero no nos venimos abajo ¡jamás! Nos vamos a Pubmed/Medline y buscamos con su filtro de Guideline. Aunque hemos encontrado un par de guías en las que recomiendan el lavado de los catéteres tras su uso (esta del 2016 y esta del 2020), no especifican nada sobre el uso de jeringas precargadas.

Revisiones sistemáticas (RS)

Escalón para abajo, nos vamos en busca de RS que nos puedan ayudar. Buscamos directamente en Pubmed/Medline (sabiendo ya que las RS de la Cochrane están allí seguro). Nuestra estrategia de hoy incluye los términos "prefilled" y "flush*" (acordaos que el asterisco es para que busque tooodas las palabras que tengan esa raíz, así nos aseguramos de no dejarnos nada). Aplicando el filtro de revisiones sistemáticas no encontramos ningún resultado, pero si cambiamos el filtro a solo "revisiones" sí que nos da un resultado del 2022 que parece interesante: ¿Qué sabemos sobre el lavado para el mantenimiento del catéter intravenoso en adultos hospitalizados? Pues muy buena pregunta. Vamos a ver qué nos cuentan:

  • En esta revisión integradora (que no sistemática, ojo) se incluyeron 12 estudios: ensayos clínicos, estudios descriptivos transversales y longitudinales, una revisión sistemática y un proyecto de implementación de la evidencia, entre otros.
  • Respecto al uso de jeringas precargadas para el lavado de los catéteres, en los resultados los autores comentan que "la preparación de lavado con jeringas precargadas redujo significativamente la aparición de obstrucciones, con un mayor tiempo de permanencia del catéter y una reducción de los costos relacionados". Este resultado está basado únicamente en un estudio cuasi-experimental antes-después y un ECA monocéntrico en el que la intervención fueron un paquete de medidas sobre el lavado de las vías periféricas (entre estas medidas estaba el uso de jeringas precargadas).  


Búsqueda de artículos primarios

Ya solo nos queda echar un vistazo en Pubmed/Medline en busca de estudios que haya evaluado el uso de jeringas precargadas para el lavado de catéteres periféricos. La revisión anterior nos ha ayudado un poquito, localizando dos estudios a los que podemos echar un vistazo. No obstante, en PreClic no nos gusta dejarnos nada en el tintero y hacemos una búsqueda nosotros. Os hacemos un resumen de los dos artículos que nos han parecido interesantes para nuestra pregunta de hoy:

  • En el estudio cuasi-experimental antes-después (2020) que nombraba la revisión se evaluó la introducción de jeringas precargadas de solución salina en tres hospitales europeos. Se analizaron datos de 3853 catéteres venoso de 1915 pacientes. Se observó una reducción significativa en la tasa del catéter venoso periférico antes y después de la introducción de las jeringas precargadas (57% vs. 43%). También observaron que a los 5 días del cateterismo, el 40% de los catéteres periféricos no fallaron en el período preintervención, mientras que el 60% no fallaron en el período de intervención.


  • En este estudio observacional retrospectivo del 2013 se comparó el lavado con suero de dispositivos de acceso venoso central de larga duración (tipo Porth-a-Cath) cargado manualmente (en 269 pacientes) vs. con jeringa precargada (en 449 pacientes). El resultado que midieron fueron las infecciones relacionadas con el catéter. Encontraron que la tasa de infecciones fue del 6,3% en el grupo manual vs. un 2,7% en el de jeringa precargada.

Y un extra

Un poco a lo "guarrete" hemos encontrado en Google la Infusion Nursing Standards of Practice de la Infusion Nurses Society del 2016. Veamos que nos dice sobre el "flushing":

  • Utilizar sistemas de dosis única (por ejemplo, viales monodosis o jeringas precargadas) para todos los lavados y bloqueos de la vía periférica.
  • Las jeringas precargadas disponibles comercialmente pueden reducir el riesgo de infecciones relacionadas con el catéter y ahorrar tiempo al personal en la preparación de jeringas. 
  • No utilizar recipientes de solución intravenosa (por ejemplo, bolsas o botellas) como fuente para obtener soluciones de lavado. 
  • Se debe informar a los pacientes que se pueden producir alteraciones en el gusto y el olfato con las jeringas de lavado precargadas y que pueden estar relacionadas con varias causas, incluidas afecciones sistémicas (p. ej., diabetes, enfermedad de Crohn), medicamentos (p. ej., antineoplásicos) y radiación. Se ha informado de lixiviación de sustancias de la jeringa de plástico a la solución salina, aunque no se cree que sea perjudicial para la salud.

Conclusiones de PreClic

  • No hemos encontrado GPC en nuestro contexto que hagan recomendaciones sobre el uso de jeringas precargadas con suero fisiológico para el lavado de catéteres periféricos.

  • Los pocos estudios que hemos encontrado apuntan a que el uso de estos productos pueden disminuir las tasas de infección relacionados con el catéter así como los fallos del catéter.  No obstante, la evidencia es escasa, por lo que necesitamos esperar a que hayan más estudios para poder saber si los beneficios de su uso superan los riesgos/costes.





jueves, 16 de junio de 2022

Heridas quirúrgicas, infección... de eso VAC la cosa

Esta semana de calor traemos una pregunta que nos comentó nuestra amiga Yolanda sobre el uso de los sistemas de presión negativa (comunmente conocidos como VAC, del inglés Vacuum Assisted Closure). 

¿Está justificado el uso del VAC de forma preventiva en las cirugías abdominales para evitar infección del sitio quirúrgico?

Fuente imagen: Wikipedia

Nos ponemos manos a la obra para encontrar si hay evidencia que soporte este uso. 

Bancos de preguntas

En Preevid encontramos algunas preguntas que podrían guardar relación. En una de ellas, se indica que la terapia de presión negativa con instilación podría ser de utilidad en las heridas quirúrgicas, sin especificar si esto se debe hacer de forma preventiva. 

En otra se explica que, según una revisión sistemática, en fracturas abiertas que se curan por segunda intención tras cirugía, aparecerían menos infecciones en pacientes curados con VAC que sin él. No obstante esta diferencia no se aprecia en otro tipo de heridas crónicas según la misma fuente. Además indican que en un ECA obtienen como resultado una disminución drástica de la tasa de infección en las heridas por laparotomía contaminada si se curaban con sistemas VAC, frente a las curas convencionales.

Intentamos en PiCuida sin tener resultados sobre nuestra pregunta.

Guías de práctica clínica

En GuiaSalud no encontramos guías sobre el uso de estos dispositivos, tampoco recomendaciones de no hacer relacionadas. 

Buscamos tambien en NICE, donde encontramos una guía de 2021 en la que se apuesta por el uso del VAC en heridas infectadas que no respnden a tratamientos convencionales, incluyendo heridas quirúrgicas. No obstante esta apuesta se hace con una evidencia que describen como escasa y mejorable.

Revisiones sistemáticas

Navegando por Cochrane library encontramos una revisión sobre manejo de heridas abdominales abiertas sin traumatismo previo, incluyendo así las quirúrgicas. En ella se concluye que, debido a la escasa y baja calidad de la evidencia que encuentran, no es posible saber si el efecto de la terapia de presión negativa sea realmente más efectiva que otras formas de curar, pese a que en los ensayos que incluyen si que se apuesta por este tratamiento, aunque con metodologías pobres. 

En un a revision bibliográfica del instituto nacional de salud de Perú se describe que los resultados de cuatro revisiones sistemáticas muestran que la terapia de presión negativa puede reducir la tasa de infección del sitio quirúrgico, pero no obtienen evidencia suficiente para otros desenlaces como: tasa de mortalidad, tasa de dehiscencia, incidencia de seroma y tasa de reintervención. 

No dejamos de visitar MedLine-PubMed con el filtro de revisiones sistemáticas, donde encontramos una revisión de 2021 en la que se concluye que la evidencia existente sugiere que el uso de las terapias de presión negativa sobre el sitio quirúrgico de forma profiláctica puede ser útil para disminuir la tasa de infección, no pudiendo generalizarse su recomendación debido a la aún escasa literatura. 

En otra se compara el uso de antibióticos con la presión negativa en las heridas quirúrgicas para evitar infecciones, siendo la conclusión final que, siendo la terapia VAC útil para evitar infecciones, no se puede recomendar su uso para retirar la antibioterapia debido a la poca evidencia de los estudios incluidos.

Búsqueda bibliográfica

En un ensayo clínico sobre cirugía pancreática concluyeron que no había diferencias entre el grupo tratado con VAC y el grupo tratado con apósitos estándar.

En un estudio de cohortes retrospectivo sobre cesáreas en embarazadas con obesidad concluyeron que había mayor riesgo de infección relacionado con el uso de terapias de presión negativa.

En otro ensayo de cirugía abdominal conluyeron que, no habiendo diferencia en la tasa de infección, si que se mostraban menores tasas de dehiscencias en el grupo de tratamiento de presión negativa.

Conclusión de PreClic

Si bien es cierto que la terapia de presión negativas parece ser un buen sistema para acelerar la cicatrización, la evidencia que encontramos todavía no apuesta por su uso de forma rutinaria preventivamente en heridas quirúrgicas abdominales, habiendo encontrado estudios que muestran resultados heterogéneos y revisiones que no permiten concluir claramente que tratamiento es mejor para evitar las infecciones.

jueves, 9 de junio de 2022

GIN y PAHO: los metabuscadores de Guías de Práctica Clínica

Esta semana lanzamos esta nueva sección en nuestro blog: el baúl de PreClic. Cada cierto tiempo publicaremos entradas donde compartiremos cosicas de investigación. ¿Y qué son esas cosicas? Pues los recursos que solemos usar para contestar las preguntas semanales, otros recursos interesantes que nos vayamos encontrando, pildoritas de investigación...

Todo eso y mucho más lo dejaremos por aquí, para que podáis echar mano cuándo queráis. Solo tenéis que buscar la etiqueta Baúl de PreClic para encontrarlas todas en solo un clic.


¿Y qué os traemos hoy? Pues un recurso que nos encanta cuando contestamos las preguntas semanales: los metabuscadores de Guías de Práctica Clínica

Como lo oís. Existen buscadores que buscan en un montoooón de páginas de organismos internacionales, para de un vistazo poder encontrar GPC sobre en un tema que nos interese. En cuánto los probéis, ¡no usaréis otra cosa!

jueves, 2 de junio de 2022

¡Operando! Saca un huesito y el corazón...


"Amigo que no da y cuchillo que no corta, aunque se pierda poco importa".

🔪🔪🔪 

Imagen: Pixabay



<<Trabajo en quirófano desde hace tiempo, "desde siempre" hemos usado una hoja para la incisión de piel y otra para el interior, sobre todo en cirugía traumatológica. Estaba realizando un protocolo de cesárea, y buscando bibliografía he encontrado: "No se recomienda el uso de diferentes bisturís para incisiones en la piel y los tejidos más
profundos en cesáreas, porque no disminuye la infección de la herida operatoria". En este documento http://www.essalud.gob.pe/ietsi/pdfs/guias/RE_Indicacion_de_Cesarea_Final.pdf, y realmente me ha hecho preguntarme si hay que cambiar o no la hoja en todas las cirugías o solo en algunas, he buscado respuesta y no la encuentro, ¿me podríais ayudar? Gracias.>>

Nuestra compañera Lola nos trasladaba esta consulta en diciembre de 2021. A estas alturas de la película, sabéis que no hay nada que nos remueva más que un: "desde siempre se ha usado...". Así que, allá vamos a darle respuesta a nuestra amiga, para que de ahora en adelante sepa si lo que hace está basado o no en evidencia y no solo en herencias trovadoras.

Echamos un vistazo al documento que nos aporta, una revisión de evidencia desarrollada por un grupo de trabajo de Perú. ¿Será necesario sustituir la hoja del bisturí frío, al cambiar de plano durante la cirugía, para evitar la infección de la herida quirúrgica?


Banco de Preguntas

Una semana más le preguntamos a las esfinges de la entrada a Preevid y Picuida, pero esta vez no hemos dicho bien el hechizo y, no nos dan acceso al palacio de las preguntas que guardan respondidas.


Guía de Práctica Clínica

Para ir de dentro hacia fuera, como si de pintar un campo quirúrgico se tratara, hemos comenzado por GuiaSalud, pero no nos arroja luz sobre las sombras que nos acompañan hoy en la travesía. No encontramos ninguna publicación relacionada con nuestra pregunta de hoy.


Vía transpirenaica buscamos a nuestros friends de NICE, que forman parte de las referencias que manejaban en el documento que nos aportaba Lola.



Sí es cierto que la guía NG132 que utilizan, publicada en 2011, se ha revisado y actualizado, siendo la NICE Guideline NG192, del 31 de marzo de 2021 conservadora en lo que respecta a la no necesidad de cambio de hoja de bisturí, manteniendo lo dicho en 2004.




Repasamos la guía y no hemos encontrado la documentación que justifique esta recomendación. 



Búsqueda Bibliográfica

Por último, nos vamos de cabeza a buscar ensayos clínicos o revisiones sistemáticas que nos puedan alumbrar en la senda del bisturí díscolo, para lo que visitamos Medline, a través de PubMed, realizando la siguiente búsqueda: "(surgical wound infection) AND (scalpel blade)" filtrado por humanos. Hemos obtenido los siguientes resultados



Y de estos 15 trabajos, nos quedamos con estos que hablan directamente del tema que buscamos, en humanos:

- The contaminated skin-knife: the surgical myth, estudio galés de 1983, en el que se cultivaron las hojas de bisturí de 187 intervenciones quirúrgicas, utilizando una hoja para abrir piel y, cambiándola por una nueva para el resto del procedimiento, no se encontraron diferencias sustanciales con respecto a lo cultivado en los estudios microbiológicos.

- Scalpel blade contamination with skin bacteria during orthopedic and neurosurgical procedures in dogs, de 1987, donde analizan las hojas de bisturí de apertura de campo comparadas con las nuevas cambiadas al modificar el plano, concluyendo que la infección de la herida quirúrgica no está asociada a la hoja de escalpelo.

A modo de curiosidad, os dejamos el trabajo Myths and legens in orthopaedic practice: are we all guilty?, publicado en revista especializada en 2008.



Conclusiones PreCLic

Como hemos podido leer en lo poquito que hemos encontrado publicado:
- No hay evidencia suficiente de que exista relación entre las infecciones de herida quirúrgica y el uso de la misma hoja de bisturí frío para cortar piel y planos profundos. 

Si estáis interesados en conocer más datos sobre las infecciones de heridas quirúrgicas, os vamos a remitir a la entrada que publicamos en 2020 "Antibiótico tópico antes de suturar", que referencia guías y trabajos científicos que os pueden ayudar mucho en vuestro día a día. Aunque algo desactualizada, el grupo español de Infección Quirúrgica Zero (IQZ) nos regala en su página web protocolos de trabajo, documentos y esquemas, que estandarizan los cuidados y aspectos fundamentales para evitar la infección quirúrgica del sitio de incisión o todas las relacionadas a la preparación del campo quirúrgico.

Esperamos haber ayudado, no solo a Lola sino a todo el grueso de los #PreCliquers a aclarar leyendas y mitos relacionados con nuestra práctica clínica habitual.

Ya sabéis, que para cualquier otra duda o necesidad de buscar datos que cimienten nuestra actividad asistencial, dad un silbidito y acudiremos al rescate.

¡¡Nos leemos la semana que viene!!

jueves, 26 de mayo de 2022

¡Pica, pica! ¿pero es malo para mi estómago?

Nos vamos de comida después del trabajo y mi residente quiere ir al restaurante mexicano:

- ¡Sergio! Aún no he me he recuperado del fin de semana. Tengo el estómago fatal.
- Eso es la edad.
- ¡No Sergio! es que me conozco y como pille picante me va a petar el estómago! No es lo más recomendable.
- ¿Pero que evidencia científica sustenta eso? La comida picante, guindillas por ejemplo ¿son realmente perjudiciales para el estómago?
- ¡Ya estamos metiendo la guindilla en la llaga! ¡Pues nos vamos a enterar! por que va a ser la entrada de esta semana.


Fuente: canva.com


¡Allá vamos! ¡Arriba Mexico... Corazones!


Bancos de Preguntas

Empezamos por uno de nuestros mejores restaurantes donde siempre te tienen reservada una mesa  Preevid. Pero al llegar nos informa que no tienen nada de picante, así que nos vamos al restaurante de al lado, PicuidaPero como buen restaurante saludable, tampoco tiene nada de picante.


Guías de Práctica Clínica (GPC)

A veces no hay nada mejor que una página web de comida a domicilio donde puedes buscar y seleccionar restaurantes de todo tipo de cocinas. Un poco así es  BIGG-PAHO BIGG-PAHO para las GPCs, la base de datos internacional del GPCs GRADE. También lo es GIN (¿quién ha pensado tonic?). En ellas hemos buscado picantes y GPCs sobre prevención de patologías gástricas. Pero tampoco hemos encontrado ningún documento que nos informe.


Revisiones sistemáticas

Nos vamos a la alta cocina de la evidencia para buscar en Cochrane Revisiones Sistemáticas (RS) sobre picante y alteraciones estomacales. De entrante os diré que no hay tales, pero no todo son RS en Cochrane. Nos han servido un par de ECAs reservas (de los 80), a los que les vamos a meter mano.

En 1987 se hizo un ECA muy majo donde a los participantes se les daba aspirina, agua, pimienta roja o pimienta negra (a cada uno lo suyo). Luego se les hacía un lavado gástrico y se analizaban las muestras (todo un poco entre gore y Jackass). Los autores de este estudio, que no hemos podido recuperar a texto completo, nos dicen: "Se desconoce el resultado a largo plazo de la ingestión diaria de pimienta. Se desconoce si las especias son perjudiciales, beneficiosas o si no tienen un efecto significativo a largo plazo sobre la mucosa gástrica y merece más estudio."

TTotal, que a dos de los autores les molo el tema y al año siguiente seleccionaron a doce sujetos, les hicieron un estudio aletorizado cruzadoDonde les hacían una endoscopia basal. Les prepararon cuatro dietas diferentes (un control positivo, uno negativo, comida mexicana y pizza pepperoni) y se les daba la dieta asignada en la comida y en la cena. A las doce horas se les hizo una segunda endoscopia donde se evaluó el daño gástrico mediante la escala modificada de Lanza. Los resultados mostraron daño Nivel C (con más de tres áreas de erosión gástrica) con el control positivo realizado con ácido acetil salicílico. Se dieron casos únicos de daños Nivel A y B (con hemorragias de mucosa de grado 1 y 2) con la comida mexicana y la pizza de pepperoni. Con todo esto hay que tener en cuenta el tamaño del estudio (12 personitas) y que la exposición fue en personas sanas y se les dio comidas no mantenidas a largo tiempo.

Bases de Datos

Si algo no ha quedado claro es que la madre del cordero es la capsaicina. Así que nos vamos al Máster Chef de los motores de búsqueda (PubMed) y lanzamos la estrategia (Capsicum) AND (Stomach Diseases).

Encontramos dos metaanálisis, en el primero de 2014 nos describe un efecto protector de la capsaicina en bajas ingestas del 45% para el Cáncer Gástrico (CG) (0.55 [0.37, 0.81] 95% IC) y un riesgo 1.9 veces mayor en el consumo medio-alto para sufrir CG (1.94 [1.34, 2.80] 95% IC). Todo ello indica que depende de la dosis que se consuma. No obstante, los estudios son muy heterogéneos.

En el segundo metaanálisis, fresco de 2021selecciona estudios de varios países. El mismo nos indica un aumento del riesgo de sufrir cáncer gástrico 1.51 veces mayor en personas con altos consumos de capsaicina (OR 1.51 [10.2-2.00] 95% IC). Pero existen diferencias sustanciales en los análisis de subgrupos por regiones geográficas que podrían afectar a esta afirmación. Por lo que se precisan estudios epidemiológicos bien diseñados y a gran escala. Destacamos un metaanálisis dosis-respuesta donde muestra la existencia de una correlación lineal entre la frecuencia diaria del consumo de chile y el riesgo de cáncer gástrico. El riesgo aumentaba un 10% cuando la frecuencia de consumo era superior a 2.1 veces al día (OR 1.10 [0.11-2.09] 95% IC).

Conclusiones de PreClic

Los altos consumos de capsaicina están relacionados con el Cáncer Gástrico (CG) a nivel global, aunque existen limitaciones en los estudios.

Los bajos consumos de capsaicina parecen estar relacionados con un efecto protector del CG. Aunque los estudios fueron muy heterogéneos..

Se precisan estudios de mayor calidad en el diseño que superen las diferencias de análisis entre países y con una mayor homogeneidad.

Sergio, mejor poco o ningún picante y mejorar los estudios actuales.

¡Buen fin de semana!

jueves, 19 de mayo de 2022

Flebitis relacionada con el catéter...¿qué le pongo?

Paños fríos, heparina, camomila, agua de Burow, vete tú a saber...Hace unos meses nos dio por echarnos un flusflus de agua de Burow (nos sigue recordando al nombre de una colonia) y buscar qué evidencia había sobre su uso en el tratamiento de flebitis. Podéis echar un vistazo aquí (Spoiler: no hay evidencia).

@Piti_DUE nos hizo el siguiente comentario:



Nos encanta su "usar cosas pa ná es tontería"...¡nos lo tatuaríamos! Así que sí, Pedro, nos lanzamos hoy a revisar cuáles son los tratamientos efectivas para los casos de flebitis...¡Allá vamos!

Bancos de Preguntas

Si es que no nos fallan nunca, de verdad. Ha sido poner únicamente "flebitis" en el buscador de Preevid y ya tenemos una entrada de su banco de preguntas que nos viene al pelo: Tratamiento de flebitis en brazo producida por catéter venoso periférico. Esta pregunta es una revisión de una pregunta anterior que publicaron en 2013. En esta actualización encontraron un sumario de evidencia y tres revisiones sistemáticas (RS). ¿Qué decía esta evidencia?

  • En general, el tratamiento inicial de la flebitis superficial relacionada con los catéteres intravenosos periféricos consiste en interrumpir la infusión intravenosa y extraer el catéter periférico. El cuidado sintomático incluye elevación de la extremidad, aplicación de compresas tibias o frías y administrar agentes antiinflamatorios no esteroides orales.
  • Una de las RS evaluó los efectos de aloe vera, chamomilla recutita y notoginseny; pomadas heparinoides y geles de heparina; antiinflamatorios como el diclofenaco y vasodilatadores como la nitroglicerina.  Aunque se encontró evidencia moderada de la eficacia del notoginseny, el diclofenaco y el gel de heparina, solo esta última es un compuesto con indicación de la Agencia Española del Medicamento para tratar la flebitis post-perfusión.
  • Otra RS evaluó el uso del aloe vera. Aunque la conclusión de los autores fue que  la aplicación externa de aloe vera fresco solo o combinado con otro tratamiento sin aloe vera puede ser eficaz para  el tratamiento de la flebitis, estos resultados deben tomarse con cautela debido a la baja calidad metodológica de los ensayos incluidos.
  • En la última RS se incluyeron ECAs con diferentes tratamientos para la flebitis, entre ellos: tratamientos tópicos, orales y un tratamiento parenteral (dos estudios). La conclusión fue que los estudios incluidos tenían una baja calidad metodológica, por lo que, como no, los resultados tienen que tomarse con cautela.

Guías de Práctica Clínica (GPC)

Aunque esta semana Preevid ya casi nos ha dado la respuesta definitiva, vamos a hacer nuestra habitual ronda por las GPC (y alguna cosita más).

Nos pasamos por GIN y BIGG-PAHO, aunque esta vez no encontramos resultados en estos  metabuscadores de GPC. En Guide Central tampoco hemos tenido suerte. En NICE (Reino Unido) y RNAO (Canadá) tampoco. Volvemos a dar una vuelta a GuiaSalud buscando nuestra querida GPC sobre terapia intravenosa (¡caducada!, es del 2014). tampoco nos dice nada sobre el tratamiento de la flebitis. Aunque en su punto 10 sobre futuras líneas de investigación, este es uno de los temas que proponen los autores de la guía, debido a la falta de evidencia que han encontrado.


Revisiones sistemáticas

Ale pues, saltamos escalón. Con la entrada de Previd ya nos hemos dado cuenta que alguna que otra revisión sobre el tema hay. Hoy buscaremos desde el momento que se publicó la entrada de Preevid, a ver que hay de nuevo.

Hoy os traemos un truqui de la Cochrane. Nos hemos dado cuenta que una de las RS que cita Preevid es una RS de la Cochrane de 2015. ¿Habrán hecho una actualización posterior? Una de las formas de averiguarlo es entrando en la RS que cita Preevid, hacemos un poco de scroll hacia abajo y en la derecha encontramos "About this review" y "versión history". Le damos ahí y podemos ver la RS original y todas sus actualizaciones (pantallazo abajo). En nuestro caso, no hay actualizaciones posteriores...vaya.

Fuente: cochranelibrary.com


Buscamos RS en Medline a través de Pubmed y encontramos 36 RS (no todas tratan de la flebitis post-transfución). Nos quedamos con una RS del 2020 que tratan específicamente del tema:

  • El objetivo de esta RS fue identificar y evaluar la eficacia de las intervenciones tópicas utilizadas para prevenir o tratar la flebitis relacionada con la terapia intravenosa. Incluyeron 6  ECAs relacionados con el tratamiento de la flebitis desde 1998 hasta 2019. Los tratamientos estudiados fueron: aceite de sésamo, gel de emulsión de diclofenaco al 1 %, gel de heparina bovina, parche transdérmico de nitroglicerina y té de manzanilla. Debido a la alta heterogeneidad entre los estudios y el alto riesgo de sesgo de los mismos, los autores concluyeron que no hay pruebas sólidas que indiquen que se deba usar una intervención específica para prevenir o tratar la flebitis relacionada con la terapia intravenosa.

Búsqueda de Ensayos Clínicos aleatorizados

Con la misma búsqueda (esta vez poniendo "phlebitis" solo en el título) y poniendo el filtro de ECAs, encontramos 16 publicaciones. Todos los estudios que encontramos en esta búsqueda ya han sido incluidos en las RS que hemos comentado, así que...no haremos faena doble!

Por cierto, nos llama la atención los pocos ECAs que hay sobre el tema (ahí dejamos esta reflexión).


Conclusiones de PreClic

Parece que con la evidencia disponible no es posible determinar si hay un tratamiento que sea eficaz para el tratamiento de la flebitis relacionada con el catéter. Esto se debe a que los estudios que se han hecho hasta ahora tienen baja calidad metodológica y son muy heterogéneos entre sí.

Las recomendaciones actuales sobre el el tratamiento inicial de la flebitis relacionada con los catéteres intravenosos periféricos consiste en interrumpir la infusión intravenosa, extraer el catéter periférico y tratar la sintomatología (con  aplicación de compresas tibias o frías y fármaco antiinflamatorios no esteroides orales)

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Extra: Antes que curar....¡Prevenir!

Igual que nuestros compañeros de Preevid, os dejamos aquí las recomedaciones de la iniciativa Flebitis Zero para prevenir las flebitis relacionadas con el catéter:

  • Elección adecuada del tipo de catéter (Calibre más pequeño y longitud más corta necesarios para garantizar el tratamiento, evitar zonas de flexión).
  • Higiene de manos (antes y después de inserción, acceso manipulación, del catéter y del apósito).
  • Preparación de la piel con 
    Clorhexidina alcohólica de concentración > 0,5%.
  • Mantenimiento aséptico de catéteres (uso de apósito estéril transparente, limpiar puerto de acceso antes de acceder, acceso con dispositivos estériles y sin agujas, Sustitución de los sistemas de administración continua con una frecuencia superior a 96h e inferior a 7 días, salvo en la administración de sangre, hemoderivados y soluciones lipídicas.
  • Retirada de catéteres innecesarios o cuando se presente signos de flebitis o mal funcionamiento.